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La Prensa en Santa Cruz

La libertad de prensa en la provincia de Santa Cruz esta condicionada por diversos aspectos que se deberán tener en cuenta para su posterior análisis.

El primero de ellos es la economía de mercado imperante en la república argentina desde la presidencia de Carlos Menem, bajo la premisa «el mercado lo regula todo». (si no es rentable desaparecen diarios grandes como «El Expreso» o «Perfil»).

El segundo aspecto de análisis tienen relación con una particularidad muy destacada, porque el estado provincial se ha convertido en el mercado santacruceño.

Afirmamos esto porque esta provincia sobrevive solamente gracias a las rentas generadas por la coparticipación federal de impuestos, los aportes del tesoro nacional, los fondos nacionales para la construcción de viviendas y las regalías petroleras, sin que se observen empresas interesadas en radicarse y producir bienes y servicios en Santa Cruz.

Por otra parte y como tercer aspecto para analizar, de los mil cincuenta establecimientos ganaderos productivos que existía hace algunos años, hoy podemos afirmar -según datos de la sociedad rural de Río Gallegos- que casi 500 establecimientos han cerrado sus puertas, resultando casi una utopía pensar que puedan volver a producir en el corto plazo.

Los aciertos del gobierno de incentivar la actividad turística y algunos emprendimientos aislados del estado (como la construcción de viviendas, obras de infraestructura básica, etc.) se pueden destacar como emprendimientos productivos que generan empleo e ingresos genuinos para las arcas provinciales, y es por este camino que hay que redoblar los esfuerzos.

El estado provincial concentra la mayor posibilidad de distribución de los ingresos por coparticipación y otros rubros tornando inviables todas las iniciativas de compentencia en servicios que presta el actual estado santacruceño.

De esta manera, -y con el correr del tiempo- un porcentaje altísimo de comerciantes de nuestro medio se han convertido en «proveedores del estado» en forma directa e indirecta, como única forma de supervivencia económica.

La distorsión del «estado-mercado»

El mercado santacruceño representado en este caso por el estado provincial, compra bienes y servicios a costos que el propio estado establece, a causa de que casi no existen parámetros comparativos, para cotejar cotizaciones, de esta manera el estado adquiere espacios publicitarios (u otros bienes y servicios) en los medios de comunicación, (o en otros rubros) a costos que sería imposibles de pagar por comerciantes locales por igual prestación de servicios publicitarios.

De esta manera se genera una distorsión de los precios relativos, aumentando el interés de los empresarios periodísticos y «periodistas empresarios» por vender al mejor comprador de Santa Cruz (que es «el estado»), los servicios de publicidad, dejando en segundo plano la publicidad de los comercios y servicios privados de nuestro medio.

Ser periodista, una profesión devaluada en Santa Cruz

La proliferación de medios de comunicación en la provincia de Santa Cruz aparece como símbolo de la libertad de prensa, sin embargo las 28 F.M., los 3 diarios de Río Gallegos, el diario de Caleta Olivia y las revistas semanales de Puerto Deseado y Pico Truncado, no están en expansión respecto de la cantidad de periodistas que trabajan en estos medios.

Sucedió que en pocos meses se abrieron 4 diarios en nuestra ciudad y rápidamente, algunos empresarios inescrupulosos- que solo les importaba contar con la publicidad oficial- tomaban personal para administración, que luego fueron tipeadores y a la larga (con un curso acelerado de 4 semanas) los enviaban a la calle como periodistas, los que sobrevivieron a esta experiencia continuaron en la profesión, tratando de conseguir un empleo mejor en otros medios y los que no, quedaron desocupados nuevamente.

Con el cierre del diario «la Voz de Santa Cruz» y «La Tarde» quedaron en la calle decenas de trabajadores sin que la sociedad perciba este hecho como «un acto lamentable» y el resto de periodistas desocupados, aumentaron la oferta de profesionales a niveles nunca antes alcanzados, llevado los sueldos de los periodistas a un mínimo irrisorio que habla por si solo de la cuestión planteada.

«no puede existir una verdadera libertas de prensa con periodistas que ganan 400 pesos.»

A nadie se le ocurría que un juez de la provincia gane 500 pesos por mes ya que esta situación pondría en riesgo la administración de justicia. A nadie se le ocurría que un tesorero de un banco gane 500 pesos por mes porque este hecho pondría en riesgo la administración de los fondos de la institución. A nadie se le ocurriría que un comisario pueda ganar 500 pesos por mes ya que no se podría garantizar el orden con esta situación. Que a nadie mas se le ocurra que un periodista debe ganar 500 pesos por mes porque esta sociedad santacruceña necesita ser reflejada como se merece, con profesionalismo, objetividad y sin presiones.

El Sindicato de Prensa en plena indefensión

Por su parte el sindicato de prensa de la provincia de Santa Cruz, no es ajeno a esta situación, al depender de la federación nacional (Fatpren) y no contar con una personería jurídica provincial es poco lo que se puede hacer desde este espacio.

Si tenemos en cuenta que en el diario donde trabaja el Secretario General del Sindicato tiene personal trabajando en negro -al igual que en muchos medios de comunicación- podemos trazar un panorama de la debilidad estructural del sindicato, para proteger la labor profesional de los periodistas de Santa Cruz.

Es hora de que la sociedad de Santa Cruz comience a reconocer el esfuerzo y dedicación profesional de muchos colegas, que con pasión y dedicación tratan de mantener objetivamente informados a todos los ciudadanos, de todo los que sucede en la provincia.

«Cuando existe plena libertad de prensa, existe un pueblo libre».

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