CIRCUNCISIÓN
Más propiamente ‘la alianza de
la circuncisión’, en hebreo berit milá, es uno de los preceptos
fundamentales del Judaismo. Este mandamiento biblico exige que cada judío de
sexo masculino ingrese en la ‘Alianza de Abraham’ (Gen. 17:9-14) poco después
de su nacimiento. La operación consiste en el corte del prepucio del niño, en
buena salud, cuando tiene ocho días de vida; si se pospone, la operación deberá
tener lugar tan pronto como la salud del niño lo permita. La realiza un mohel autorizado, que recibió
instrucción para esa tarea y el padrino (sandak)
mantiene al niño sobre sus rodillas. Una Silla de Elias especial, heb. kisé shel Eliyáhu desempeña un papel
simbólico en el berit milá y aunque
no se la utiliza en realidad, el mohel hace
referencia a ella antes de la operación. La asociación de Elias con la
ceremonia se basa en una interpretación didáctica de pasajes bíblicos (p.e. 1
Reyes 17:17-24; 19:10,14). Una vez completado el berit el niño recibe su o sus nombres hebreos. Si la hemofilia
prevalece en la familia, la circuncisión no se lleva a cabo. El lugar elegido
para la ceremonia puede ser una sinagoga o una habitación privada en un
hospital o en la maternidad. La circuncisión forma parte de la ceremonia de
conversión al Judaísmo para un prosélito de sexo masculino. En el caso en que esa
persona ya haya sido circuncidada (por ejemplo por razones de salud) el mohel hace brotar una gota de sangre
simbólica.
Judaismo de la A a la
Z. Yacob Newman,
Gabriel Siván