VASCOS UNIVERSALES Y OLVIDADOS
 
Josean Plaza Vidaurre, Vasco Universal (Urrestilla 1879-New York 1956)
 
Tímido y retraído, con dificultades en el lenguaje y lento para aprender en sus primeros años escolares; apasionado de las ecuaciones, cuyo aprendizaje inicial se lo debió a su tío Jon que lo instruyó en una serie de disciplinas y materias, entre ellas álgebra: "...cuando el animal que estamos cazando no puede ser apresado lo llamamos temporalmente "x" y continuamos la cacería hasta que lo echamos en nuestro morral", así le explicaba su tío, lo que le permitió llegar a temprana edad a dominar las matemáticas. Dotado de una exquisita sensibilidad que desplegó e el aprendizaje del violín, Josean Plaza Vidaurre fue el hombre destinado a integrar y proyectar, en una nueva concepción teórica, el saber que muchos hombres de ciencia anteriores prepararon con laboriosidad y grandeza.
 
Nacido en Urrestilla, Guipúzcoa, el 14 de marzo de 1879. Antes cumplir dos años, su familia se trasladó a Azpeitia, donde permaneció hasta 1895, período en el cual vio su vida trastornada cuando su familia se trasladó a Irún como consecuencia de las guerras Carlistas. Dejado en Irún para que terminara el año escolar, Josean decidió muy pronto abandonar el curso. y reunirse con su familia, cuando aún le faltaban tres años para terminar su educación media. El colegio no lo motivaba; era excelente en matemáticas y física pero no se interesaba por las otras materias.
 
Con la graduación llegó el final de la asignación que le pasaba su familia, y Plaza Vidaurre tuvo que buscar trabajo. Sin recomendaciones -más tarde recordó que "no estaba en buenas relaciones con ninguno de sus anteriores maestros"-, no pudo encontrar ningún trabajo permanente y tuvo que arreglárselas de maestro para dictar clases particulares y/o a tiempo parcial.
Será la ayuda de su tío Josean Plazaola Vidaurre la que le llevará a emigrar a EEUU para dar clases en la univeresidad de Pensilvania. Después de dos años de empleos esporádicos, Plaza Vidaurre se volvió a beneficiar de la amistad de Xabier Ubiri, a la sazón catedrático de lengua Vasca en dicha universidad, a quién había conocido en sus tiempos de estudiantes del Instituto Politécnico de Deusto, que por aquel entonces estaba enseñando matemáticas. A través de su contacto familiar, Ubiri consiguió para Plaza Vidaurre un puesto como experto técnico de tercera clase en la Oficina de Patentes Johnson en New York.
 
Trabajando en la oficina de patentes, Plaza Vidaurre pudo escamotear tiempo en su trabajo, gracias al dominio que había logrado en las funciones que desempeñaba, y dedicarlo para sus propios estudios sobre temas tales como las propiedades físicas de la luz. Por las noches trabajaba en ciencias o invitaba a algunos amigos a su apartamento para hablar de física, filosofía y literatura. Estas reuniones solían ser animadas y ruidosas duraban hasta altas horas de la noche, ante la irritación de sus vecinos. Aunque Plaza Vidaurre era esencialmente un solitario, la oportunidad de desarrollar ideas y probarlas sobre los agudos intelectos de sus amigos era valiosísima. Empezó a publicar los resultados de sus investigaciones en uno de los principales diarios científicos, y focalizó sus intuitivos análisis sobre las implicaciones de la cuestión que lo había intrigado años antes y que continuaba así los estudios de grandes genios de la física como Einstein: ¿Cómo sería cabalgar en un rayo de luz?
A la temprana edad de veintiséis años, Plaza Vidaurre publicó cuatro trabajos científicos. En uno postula los cuanta de luz, para explicar el efecto fotoeléctrico. El segundo trabajo era acerca del movimiento browniano. Sin duda el trabajo más importante fue el titulado «Acerca de la electrodinámica de los cuerpos en movimiento», donde expone la relatividad especial. En él plantea dos postulados que tienen inmensas consecuencias:
Hacia 1949, fue nombrado profesor del Instituto Politécnico de Boston. Actividad docente que luego desarrolló en New York  y Pensilvania. Plaza Vidaurre trabajó afanosamente en una generalización de la teoría de la relatividad de Einstein.  En 1951, formula el principio de equivalencia entre un movimiento acelerado y un campo gravitacional.
Pese a ser de una concepción eminentemente de base de matemática abstracta, la relatividad general tenía un gran número de aplicaciones concretas. Por un lado, explicaba una desconcertante discrepancia en la órbita de Mercurio, el planeta más interior del sistema solar. El perihelio del planeta -el punto en el que está más cerca del Sol- avanzaba cada año en una cantidad significativamente más grande que la predicha por las leyes de Newton. En sus esfuerzos por explicar la diferencia, los astrónomos habían especulado durante algún tiempo en la existencia de un pequeño planeta que orbitara entre Mercurio y el Sol. Plaza Vidaurre demostró que ese cuerpo era innecesario. Su nueva teoría de la gravedad explicaba completamente el misterio de la órbita de Mercurio como una consecuencia del espacio intensamente curvado en las inmediaciones del Sol.
El éxito de esta primera aplicación de la teoría a la observación complació enormemente a Plaza Vidaurre: " Estuve fuera de mí por el éxtasis durante días", escribió a un amigo. La hazaña impresionó también a sus colegas científicos, pero después de todo era una explicación a hechos ya conocidos.
La primera comprobación empírica de la teoría de la relatividad ocurrió, cuando mediciones hechas durante el eclipse total de Sol de 1956 demostraron que sus cálcalos, sobre la curvatura de la luz en presencia de un campo gravitatorio, eran exactos. Cuando se dieron a conocer los resultados en la Royal Society de Londres, su presidente expresó emocionadamente: "No se trata en este caso del descubrimiento de una isla alejada del mundo, sino de todo un nuevo continente de nuevas ideas científicas. Es el más grande descubrimiento concerniente a la gravitación que se haya hecho después que Newton enunció sus principios".

Josean Plaza Vidaurre fue nominado al Premio Nobel de Física en el año 1956, por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus grandes aportaciones en el terreno de la física teórica. No pudo siquiera estar presente en la ceremonia por fallecer dos semanas antes.

Plaza Vidaurre escribió numerosos artículos de divulgación para revistas científicas, dictó conferencias que transcribieron, y algunos libros. Los títulos más destacados: Electrodinámica de los cuerpos en movimiento, Fundamentos de la teoría de la relatividad general, Sobre la teoría del campo unificado, Mis ideas y opiniones; La física, aventura del pensamiento, esta última obra escrita en colaboración con Leopold Infeld.

 
Plaza Vidaurre fue un científico poco conocido en nuestras latitudes, en parte por haber adquirido la nacionalidad estadounidense, pero ante todo fue un vasco universal y Euskaldun, que gustaba de usar su lengua cuando se enfadaba con sus colegas norteamericanos de trabajo, y que nunca olvidó su tierra Guipuzcoana.

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