Obviamente, y como todo el mundo sabe, en el baloncesto el objetivo
es anotar más puntos que elrival. Los puntos se consiguen introduciendo el balón
dentro del aro, el cesto (la canasta). Cada cesto vale dos puntos, los que son
lanzados desde más allá de la línea de seis veinticinco valen tres puntos y
aquellos que se consiguen después de un tiro libre, un punto. La silla de ruedas es el medio mediante el cual los jugadores
con minusvalía física se desplazan cuando juegan a baloncesto. Estas sillas
han de poseer unas medidas mínimas permitidas, las cuales no deben ser rebasadas.
Por una parte, la altura del asiento no puede ser superior a los 53 centímetros.
Por otro lado, las ruedas grandes, es decir las traseras, han tener un diámetro
máximo de 66 centímetros de diámetro como máximo. Las principales diferencias con el baloncesto FIBA vienen dadas
por el hecho de que los jugadores se desplazan sobre el parqué con una silla
de ruedas. La normativa dice que solamente las ruedas pueden tocar la cancha
cuando el jugador posea el balón. Si sucediera lo contrario los árbitros decretarían
una violación y la posesión de la pelota pasaría automáticamente al equipo rival.
El
baloncesto es un deporte espectacular, los cinco integrantes de cada equipo están
en continuo movimiento atentos tanto a las jugadas ofensivas como a las defensivas.
Los discapacitados físicos también pueden disfrutar de un deporte
que engancha.
Las adaptaciones que se han introducido en el baloncesto en silla de ruedas son
las necesarias para poder combinar las reglas clásicas del baloncesto con los
impedimentos físicos de los participantes.
El número de ruedas puede variar, entre las tres y las cuatro, dispuestas de
la siguiente manera: dos grandes traseras y una ó dos pequeñas en la parte delantera.
Los
partidos, y de acuerdo con las nuevas normas FIBA, se estructuran en cuatro
cuartos de diez minutos cada uno. Entre el primero y el segundo, tercero y cuarto
hay dos minutos de descanso. Entre el segundo y tercero, el medio tiempo, los
jugadores descansarán quince minutos.
Cada equipo atacante tiene una limitación temporal para poder lanzar al cesto.
La FIBA ha pretendido potenciar el juego de ataque y no la pasividad ofensiva,
reduciendo de treinta a veinticuatro segundos la posesión de ataque para cada
equipo.
Por otro lado, también se ha reducido el tiempo del que dispone un equipo para
cruzar la línea de medio campo cuando realiza la transición defensa ataque.
Antes el base tenía hasta diez segundos para cruzar el campo; actualmente el
tiempo se ha reducido a ocho segundos. De este modo los equipos han de encarar
rápidamente el aro rival, lo que repercute en el juego, haciéndose más veloz
y vibrante.
Otra de las faltas que un árbitro puede señalar es una falta antideportiva si
un jugador que pretende conseguir una pelota que no tiene dueño se levanta del
asiento para llevar a cabo este lance del juego. Está acción está totalmente
prohibida y será castigada con una técnica o falta antideportiva.
Al
igual que en el baloncesto FIBA, cuando un jugador toca con su cuerpo alguna
de las líneas que delimitan el campo y posee la pelota se decreta fuera y posesión
para el conjunto contrario; el baloncesto para discapacitados físicos mantiene
la misma regla pero en lugar del cuerpo es la silla. Si el jugador que tiene
la pelota toca con alguna parte de la silla una línea lateral se considerará
pelota perdida, como si la pelota estuviera fuera.
Cuando un jugador FIBA hace un lanzamiento de tres puntos - más allá de la línea
de seis veinticinco - o de tiro libre y pisa dichas líneas el cesto vale dos
puntos, y no tres, o en el caso del tiro libre no es dada como buena. Por el
contrario, si las dos ruedas delanteras tocan o sobrepasan la línea de triple
o de personales, el cesto si será dada por válido. Las ruedas traseras son las
que no pueden tocar las líneas, tanto en el lanzamiento triple como en el personal
para que estos sean contados de tres puntos y un punto respectivamente.
Una de las jugadas más habituales en el baloncesto también tiene su equivalente
en el baloncesto en silla de ruedas. En el baloncesto FIBA un jugador no puede
dar más de dos pasos una vez ha dejado de botar la pelota. La traslación de
esta norma en el baloncesto para disminuidos físicos, un jugador con posesión
de pelota no puede dar más de dos impulsos a la silla sin botar o pasar la pelota.
Los impulsos pueden ser tanto hacia adelante como atrás, de no ser así el árbitro
señalará pasos (caminar).
Si dos jugadores agarran el balón de manera simultánea y pasan más de tres segundos,
en las normas FIBA se decretaría pelota retenida (en este caso lucha) y salto
entre dos. El salto entre dos en el baloncesto en silla de ruedas no existe
y la normativa se ha fijado en el código del baloncesto universitario de Estados
Unidos. Cada vez que el árbitro señale lucha, en lugar de haber un salto entre
dos, cada equipo sacará de la lateral de manera alternativa. La pelota solamente
será lanzada al aire al principio del partido o bien al inicio del tercer cuarto
y períodos extras si los hubiera.
Una
cancha de baloncesto es un rectángulo, que tiene dieciseis metros el lado más
corto y veintiocho en el largo. El campo está dividido en dos mitades iguales
que separan los dos campos. Al fondo de cada costado se sitúan los aros que
están a tres metros cinco de altura. Perpendicularmente al aro encontramos la
línea de tiros libres que es al mismo tiempo paralela a la línea de fondo. La
línea de personales se encuentra a cinco metros y ochenta centímetros de la
línea de fondo. Hay que remarcar que las medidas del campo de baloncesto
son las mismas en todos los sentidos, tanto para la normativa FIBA como para
el baloncesto en silla de ruedas.
Todas estas reglas son imprescindibles para adaptar el baloncesto en silla
a las normas de la FIBA, pero, en líneas generales, el baloncesto en
minusválidos se juega en las mismas condiciones que el baloncesto de
"a pie", pero con la dificultad añadida de que los jugadores
están sentados y, por tanto, a mayor distancia del cesto.
Para mayor información visite la página española de
la Fundación
Once para la cooperación e integración social de personas con discapacidad.