LOR-CI

Liga Obrera Revolucionaria por la IV Internacional


Lucha Obrera

N° 9

La Paz, Bolivia

 

Otros Articulos

 

Editorial
Tiempo de elegir

 

Por una asamblea
constituyente

 

antiparlamentarismo
vulgar o
antiparlamentarismo
revolucionario

 

Programa revolucionario
para Bolivia

 

Carta abierta
a los votantes del
MAS y MIP

 

Democracia en
tiempos de
aquelarre
de masas

 

Coyuntura

 

LA EXPERIENCIA DE PARLAMENTARIOS CAMPESINOS



No es la primera vez que se presentan candidatos del sector campesino a las elecciones nacionales para ingresar al parlamento, experiencias anteriores como las de Untoja del Katarismo Nacional Democrático o Víctor Hugo Cárdenas nos debe servir como ejemplo de lo que puede desarrollarse. Las corrientes políticas del campesinado que han surgido en los últimos años, muchas de ellas radicales y opuestas al régimen de gobierno, en la mayoría de los casos han terminado adaptándose a distintos gobiernos o siendo parte de acuerdos y concertaciones para fortalecer la estructura de régimen que margina a estos sectores. Los discursos indigenistas parecen haberse convertido en la vitrina atractiva de una posición teórica autodeterminada, pero que no sirve más que para adornar un discurso de afiliación al sistema, engañando y defraudando a sus propios sectores. Víctor Hugo Cárdenas fue la muestra más evidente pero no la única, en que una estructura política campesina termino subordinada a un gobierno y a un partido como es el caso del MNR. Untoja que en su búsqueda de la teoría política indígena planteó el surgimiento de una estado nación a través de el desarrollo capitalista interno en los aymaras y Quechuas, termino apoyando al gobierno de ADN que en su gobierno deja cerca de 40 campesinos asesinados por no hablar dela década de los 70 y la masacre de Tolata. Incluso el gobierno de Tuto no ha tenido el menor inconveniente de incorporar a su gobierno a la emebelista Tomasa Yarhui en asuntos campesinos, con el único fin de lograr desactivar las movilizaciones del sector.

Una propuesta que una a los obreros y campesinos

Solo la unidad de obreros y campesinos puede plantearnos el liberar de la opresión a las naciones que componen este territorio, pues la opresión a la que están sometidas las naciones Aymaras, quechua y otras no viene por un carácter de piel o raza únicamente, sino por que clase social es la que detenta el poder del estado, pues en muchos casos son los empresarios originarios de la mano de la burguesía blancoide los que explotan a los propios aymaras, o quechuas. La opresión y la marginalidad a la que es sometido el sector campesino también se manifiesta en las ciudades y no esta delimitada por el color de la piel ni por el origen de pertenencia. La clase social que domina el estado es la burguesía. La forma de buscar la libertad y el respeto a la nacionalidad no esta dado solo por los marcos reivindicativos de origen, sino en la unidad del colectivo de nacionalidades que coexisten para un desarrollo común. Es en este marco que las propuestas electorales que revindican el derecho a la autodeterminación y a la nación oprimida dejando este planteamiento en los marcos reivindicativos locales, dejan de lado las verdaderas causas por las que se desarrolla esta marginalidad, que es la explotación a la que es sometido el hombre y las distintas nacionalidades. La única forma de terminar con este sombrío escenario es desarrollando la unidad de todos los sectores oprimidos y explotados por esta clase social racista, es decir desarrollando la mas amplia unidad obrera campesina y popular que haga saltar por los aires este estado excluyente.


 
       
     
       
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